Qué es EMDR

EMDR  es una técnica terapéutica que trabaja sobre el propio sistema de procesamiento emocional del paciente y que por diversos factores especialmente estresantes de la vida la persona, bloquean el sistema y producen síntomas que se traducen en miedo, ira, tristeza, dolor.

Estos factores especialmente estresantes abarcan situaciones traumáticas como un accidente de coche o también una conferencia en la que “nos hemos quedado en blanco”. Es decir, está recomendado en el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto, desde fobias, ataques de pánico, muerte traumática y duelos o incidentes traumáticos en la infancia hasta accidentes y desastres naturales.

Si a la larga estas situaciones no son tratadas pueden derivar en trastornos como depresión, ansiedad, adicciones y disfunciones sexuales.

Aplicaciones terapéuticas

EMDR es una técnica que ha de aplicarse dentro de un contexto terapéutico por un profesional de la psicología cualificado. La parte más significativa para el paciente es la estimulación bilateral, que puede llevarse a cabo de diferentes maneras:

  • mediante el movimiento de ojos
  • realizando “tapping” en el cuerpo, golpecitos alternos en las rodillas normalmente
  • mediante la alternancia de sonidos entre ambos oídos

Con EMDR conseguimos la desensibilización de las situaciones traumáticas al producir una sincronización de los hemisferios cerebrales, lo que provoca el reprocesamiento de la información y la desaparición de la sintomatología.

Las últimas investigaciones en relación a EMDR constatan que esta técnica reintegra la información de una manera análoga a los mecanismos neurofisiológicos de la fase REM del sueño.

La práctica clínica y los estudios de variabilidad demuestran que EMDR es altamente eficaz como recurso psicoterapéutico, añadiendo además brevedad a la terapia por los rápidos resultados que se consiguen gracias a ella.

EMDR se utiliza en el tratamiento de diferentes problemas psicológicos, tanto en adultos como en niños y adolescentes, entre los que destacan:

  • Trauma y Trastorno por estrés postraumático
  • Depresión
  • Ataques de Pánico
  • Ansiedad
  • Trastornos de la Alimentación