Qué es el duelo

Cuando se sufre una pérdida, necesitamos un periodo de adaptación y elaboración emocional al que llamamos duelo. Es una regulación natural del ser humano, que se complica cuando aparece una reacción depresiva derivada de este duelo.

Características de un duelo normal, natural y necesario:

  • Ansiedad traumática que se traduce normalmente en pesadillas, interrupción del sueño y ansiedad o angustia.
  • Síntomas físicos: cansancio, dolores gastrointestinales, mareos, jaquecas, alteraciones de la presión arterial, taquicardia.
  • Desasosiego
  • A veces se pueden tener alucinaciones visuales o auditivas en relación a la persona fallecida
  • En algunas ocasiones aparecen ideas suicidas, que tienen que ver con el sentimiento de querer reunirse con el ser querido, pero que no son una amenaza real.
  • Las emociones que aparecen en este periodo son la tristeza, la rabia, la culpa y el miedo.
  • Desorganización personal

Síntomas comunes

¿Cuándo es necesario pedir ayuda psicológica?

  • Hiperactividad: Centrarse exclusivamente en el trabajo por ejemplo, puede ser una forma de encerrarse en sí mismo y de la que luego es muy complicado salir
  • Hipoactividad: Situaciones en las que se pasa mucho tiempo sin ganas de hacer nada, metidos en la cama o sin salir de casa, pueden derivar en una depresión mayor
  • Sobreidentifiación con el ser perdido, adoptando ciertos rasgos de su personalidad, de sus gestos, hábitos, actividades e incluso de sus enfermedades
  • Somatizaciones crónicas: las somatizaciones primeras pueden llegar a convertirse en un patrón contínuo de dolores, jaquecas, desordenes físicos
  • Alteraciones relacionales como separaciones, problemas familiares o en el trabajo pueden aparecer derivadas de los primeros síntomas de desorganización personal
  • Dependencia a los medicamentos que en primera instancia se pautaron por prescripción médica para paliar el duelo natural
  • Agresión e intentos suicidas. Una persona puede estar en riesgo de suicidio cuando presenta estos signos:
    • Insomnio crónico
    • Invalidez o enfermedad crónica
    • Alucinaciones
    • Pérdida de varios o los únicos seres queridos
    • Amenazas de suicidio
    • Antecedentes familiares o personales de intentos de suicidio
    • Sensación de no tener futuro
    • Aumento en el abuso de drogas o alcohol
    • No conformidad con la vida
    • Indiferencia ante las muestras de cariño

Tratamiento

El tratamiento tiene como objetivos:

  • Aceptar la realidad de la pérdida del ser querido
  • Superar las emociones que son naturales en un duelo no patológico como el miedo a la nueva vida sin esa persona, la culpa por la ambivalencia de “no haber hecho- no haber dicho” antes de la pérdida, la tristeza por su falta y la rabia por tener que vivir esta situación.
  • Adaptarse a la nueva vida sin esa persona
  • Situar a la persona que se ha ido y comenzar una nueva etapa vital sin ella.

Para ello nos apoyaremos en un tratamiento integral que trabaje con técnicas como EMDR, Mindfulness, EFT y la relajación, que se han demostrado clínicamente eficaces.