¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional puede definirse como un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas. La esencia de este problema es que el dependiente presenta una frustración o una insatisfacción en su área afectiva que pretende compensar centrándose preferentemente en sus relaciones de pareja. El mundo del amor se convierte en lo más relevante para el dependiente emocional, que vive sus relaciones de una manera tremendamente intensa y que siente que lo único que realmente importa es el otro, sin poder concebir su existencia sin alguien a su lado.

La dependencia emocional determina la creación de parejas que se caracterizan por ser inestables, destructivas y marcadas por un fuerte desequilibrio, donde el dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima, y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y  sufrimiento psicológico que la relación cause la persona se  siente incapaz de dejarla por el  intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura.

El dependiente emocional antepone a su relación por encima de todo, incluyéndose a sí mismo, a su trabajo o a sus hijos en muchos casos. No tiene que haber nada que se interponga entre el individuo y su pareja, que dificulte el contacto deseado con ella. El dependiente deja de tener vida propia o, mejor dicho, vive la vida del otro mientras que este lo permita. Las aficiones se van perdiendo, las amistades van adquiriendo menos protagonismo, la familia pasa a un segundo plano, etc. Esta prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa llega hasta el punto de que el estado de ánimo del dependiente va en función de cómo está con su compañero.  En definitiva, los dependientes son personas que viven “enamoradas del amor”, personas que consideran que su vida sólo adquiere sentido dentro de una relación de pareja, necesitando estar  todo el tiempo junto al otro y teniendo principalmente interacción y contacto físico con él.

Causas de la dependencia emocional

El inicio de la dependencia emocional resulta más difícil de presumir, no obstante, cabe aventurar el concurso de algunas variables disposicionales que probabilizan su inicio. Entre estos factores y procesos, se destacan los siguientes:

  • Patrones educativos de dependencia. Haberse educado en un ambiente familiar (y social) en el que el rol de la mujer está asociado a la dependencia, a la falta de autonomía, a la dirección por parte de un hombre, facilita, en general, la subordinación hacia las figuras masculinas. Pero, además, los hombres casados se asocian más claramente con personas que han tomado decisiones vitales importantes, que tienen responsabilidades, y esto propicia la gestación de dependencias en mujeres que han vivido dirigidas y han dejado las riendas de su existencia y sus decisiones en otras personas en principio con más autoridad, personalidad o capacidad.
  • Valoración del auto-sacrificio. Algo semejante sucede con una crianza en una familia o contexto educativo en el que se cultive (en particular, para las mujeres) el sacrificio personal y la postergación de las propias necesidades a fin de satisfacer las de los hombres de la familia. Si un hombre casado transmite a la mujer que necesita su compañía, que le hace un bien impagable siendo su apoyo, favorece el mantenimiento del patrón.
  • Lástima por la otra persona y sentimiento de culpa. Cuando se lleva ya algún tiempo en esa situación y se cree que el hombre sufrirá mucho si ella decide cortar, a la dificultad de sentir dolor propio por una ruptura, se suma el sentimiento de culpa por el malestar que causará a la otra persona, en especial si el hombre le insinúa que no podrá soportarlo, que eso acabará con su felicidad.
  • Sobrevaloración del amor y mitos sobre su importancia. El apego al esquema según el cual la vida únicamente merece la pena si se tiene amor y
  • Sesgos y distorsiones respecto a las relaciones de convivencia.

Características del dependiente emocional

  1. Baja autoestima: La cual se ve deteriorada en la relación de pareja.
  2. Miedo a la soledad: Les produce incomodidad, malestar e incluso ansiedad. El fantasma de la ruptura vuela permanentemente sobre su cabeza, atemorizándole porque a la pareja la consideran su guía, su tabla de salvación, la persona perfecta con la que unirse y así evitar el doloroso sentimiento de la soledad.
  3. Estado de ánimo disfórico: A lo largo del transcurso de la relación de pareja la sintomatología más prevaleciente son la ansiedad y la depresión. Sentimientos negativos como culpa, preocupaciones y sensación de vacío que solo pueden llenar con la presencia de su pareja.
  4. Prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa: Anteponen su pareja al resto de familiares, amigos, obligaciones, etc. Dedican su tiempo, esfuerzo e incluso pensamientos a la pareja, la cual es el centro de importancia, descuidando otros aspectos de su vida.
  5. Voracidad afectiva: deseo de acceso constante: Que se puede traducir en urgencia por ver a la pareja o deseos de saber de ella. Para el dependiente lo ideal sería pasar el mayor tiempo posible con su pareja. ¿Y qué sucede cuando, por las obligaciones que todos tenemos, los dos miembros de la pareja están separados? Muy sencillo: el teléfono móvil e internet se han convertido en dos ayudas inestimables para satisfacer la voracidad afectiva de los dependientes emocionales, sea mediante llamadas telefónicas, mensajes, skype o cualquier otro tipo de conexión on line.
  6. Autoanulación: Renuncian a ser ellos mismos, con el fin de agradar a su pareja. Pueden llegar incluso a aceptar realizar determinados actos que les parezcan denigrantes, o no les reporten ninguna satisfacción.
  7. Exclusividad: El dependiente deseará una exclusividad recíproca, donde el centro de la vida del otro sea él. No dudan en aislarse del resto del mundo para pasar más tiempo con su pareja.
  8. Necesidad de agradar: No solo a su entorno cercano, sino también a los desconocidos. Les preocupan las críticas y el rechazo del resto. Llevan a cabo comprobaciones para asegurarse que los demás les acepten.

Déficit de habilidades sociales: No tienen un adecuado desarrollo de la asertividad.

Intervención psicológica en dependencia emocional

Desde A TEMPO nuestros psicólogos especialistas proponen un proceso terapéutico integral que empieza por la toma de consciencia de la dinámica relacional y la percepción que tiene el paciente sobre sí mismo. Por tanto, estimular el desarrollo de las capacidades metacognitivas  es un trabajo necesario para que el paciente pueda poseer un sistema más complejo de análisis y conocimiento de su realidad. Se trata de una etapa comprensiva en la que el paciente vaya conectando con sus emociones, identificando sus esquemas mentales y entendiendo su comportamiento.

Se identificará en qué etapa de la vida se ha interrumpido el proceso de construcción de la autoconfianza y gestándose la percepción de incompetencia que tan determinante es a la hora de constituirse la dinámica dependiente en la relación de pareja. Igualmente, se trabajará con los miedos y bloqueos que faciliten iniciar el proceso personal de desprenderse del vínculo de dependencia que permita al paciente reencontrarse consigo mismo, crecer y transformarse, y al mismo tiempo progresar en autonomía y aumentar su sensación de capacidad que le permitan vivir con tranquilidad y disfrutar de su propia existencia.

Del mismo modo, se hará hincapié en la importancia de la relación que el paciente tiene consigo mismo, de su sentir más interno, puesto que eso determina cómo se posiciona posteriormente hacia el mundo, hacia los demás. Un proceso de reconciliación y crecimiento, que va dejando atrás las inseguridades, los miedos bloqueantes y las autolimitaciones, y que favorezca la aparición de una experiencia vital más libre y más plena que indudablemente conduzca a la subjetiva percepción de felicidad.